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La Aldea Anroig pertenece al municipio de Chert/Xert. La encontramos a 4 km del pueblo, a 30 km. de Morella y a la misma distancia de la costa -una jornada a pié- . A lo largo de la historia, por ella ha pasado la ruta natural de salida de mercancías de Aragón al mar Mediterráneo. Su ideal ubicación y excelente climatología de clima seco de montaña a 450 m. de altitud, entre los 1000 m. de Morella y los 0 m. de Vinaròs, hizo que fuese parada obligada de viajeros y caballerías. Allí nacieron hostales dónde la gente pernoctaba o cambiaba de animales. Por sus puertas han pasado numeros personajes históricos, dependiendo de la época, entre otros el Rey Jaime I en la conquista de Valencia, llegando a contar una población de 100 habitantes convirtiéndose así en la masía más grande del término municipal. Famosas eran sus fiestas "bureos" con el gran número de personas que allí se congregaban.
Durante el S.XX este antiguo camino fenicio fué asfaltado para convertirse en parte de la Nacional 232. El tráfico y el éxodo de los campesinos a las ciudades provocó su prácticamente total despoblación y el abandono de sus viviendas.
Al norte y al oeste tiene dos torres árabes cuya misión antaño era vigilar "El Molinar": zona de abundante agua con presa. El agua hacía funcionar 5 molinos harineros. La torre del norte era la encargada de vigilar el paraje y daba aviso a la torre del oeste quién a su vez avisaba al castillo de Cervera del Maestre.
A principios del S. XXI, la Nacional se desvió por fuera quedando la Aldea muy tranquila y a su vez muy bien comunicada. Tiene previsto que se le quite el asfalto, se adoquine y se hagan aceras. En 2007 se le cambió el alumbrado, añadiendo farolas rústicas en las fachadas.
Allí ART RUSTIC, desde 2002, ha restaurado varias de las antiguas viviendas y las ha convertido en Casas con Encanto, para disfrute de sus clientes de Turismo Rural. Han recibido algunos reconocimientos por su calidad y singularidad.
Otras casas de la Aldea, se han restaurado y hoy por hoy el conjunto presenta un buen aspecto. Algunos de sus antiguos vecinos regresan los fines de semana y en época de vacaciones, bien ellos o bien sus hijos. Se ha creado una zona residencial de montaña dónde poder disfrutar del sonido de los pajarillos, de las estrellas por las noches y dónde sobre todo, encontrar un espacio para evadirse. Desde 2006, dos nuevas familias alemanas se ha afincado en la aldea. Una de ellas en 2007 ha abierto las puertas de un pequeño restaurante rural aumentando su población a 20 personas.
http://www.youtube.com/watch?v=i0VKkv_nUWQ
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